Inmemoriam



22 de noviembre: Día Internacional del Músico


 

Jorge Reyes

Una propuesta musical

en este mundo incomprensible






Jorge Reyes, (1952-2009), “se autodefinió como etnomúsico, destacándose por su amplio rango de experimentación sonora al incorporar instrumentos mesoamericanos al rock, el jazz y la música electrónica.” Grabó veintiséis discos y fue cofundador del grupo Chac Mool, banda “pionera en la fusión de instrumentos como el violoncelo, la mandolina, los timbales, la flauta y los sintonizadores con instrumentos autóctonos prehispánicos”.


Una propuesta musical

Fragmento de una entrevista inédita al músico mexicano Jorge Reyes, realizada por Ricardo Ramírez Arriola para la revista Magna Terra de Guatemala en 1999, en vísperas de un cambio de calendario.


“El siglo XX, no sólo para México, sino para todo el mundo significó un siglo de grandes cambios a nivel tecnológico que vinieron a repercutir también en la música. Ha sido un proceso de aprendizaje, de asimilación, cuyos frutos se verán más claramente apenas en el siglo que despunta.

El siglo XX se caracterizó, por la pérdida del ancla. Fue un siglo de grandes catástrofes, no nada más naturales sino también creadas por el hombre mismo. Fue cuando el hombre inventó las armas más terribles y desastrosas que existen y al mismo tiempo desarrolló las formas de curación más avanzadas. También se caracterizó por el cambio en las relaciones humanas en cuanto al trabajo, la producción, el consumo.

En esta época de globalización que estamos viviendo ya no podemos hablar de México como una entidad separada del mundo. Formamos parte de un mundo que se mueve en el terreno de las comunicaciones, la rapidéz en la información, la informática, la computación, el Internet, los satélites  y aún no hemos tenido tiempo de entender el impacto que eso ha causado. Aún no contamos con la suficiente distancia en el tiempo para ver y entender los cambios que se han producido de manera tan rápida. Probablemente dentro de cien años, los estudiosos puedan analizar que pasó en estos últimos veinte años del siglo. Yo aún no puedo comprenderlo con precisión.

Dentro de este mundo global, de tecnología cada vez más desarrollada y acelerada, donde cada vez hay una mayor oferta de nuevos aparatos, tenemos que proponernos seguir manteniendo cierto arraigo a nuestros orígenes, esto aunque pueda significar ahora una cosa muy abstracta porque todo el mundo se mueve de lugar, vivimos en un mundo de nómadas. El origen también resulta un poco abstracto, sin embargo es lo único que puede darnos una cierta coherencia, un cierto hilo de Ariadna para poder regresar de este maremagnum informático, es saber más o menos de dónde venimos, quienes somos, cuáles son nuestras tradiciones, nuestras antiguas culturas y nuestros ancestros. Buscar tener un conocimiento más equilibrado en cuanto al manejo de la tecnología y los recursos naturales, la relación con la naturaleza y con lo sobrenatural. En el pasado hubo grandes civilizaciones, muy avanzadas para su tiempo, como los mayas, los toltecas, los egipcios, los chinos, los hindúes, que también desarrollaron una tecnología pero mantuvieron un equilibrio entre el desarrollo de los artefactos que producían y su forma de vivir. Ahora los cambios se dan de manera tan rápida que a uno le cuesta asimilarlos, y esto produce una gran soledad en la gente. Por un lado tienes todo el confort, todos los aparatos, las computadoras, pero al mismo tiempo estás solo, los índices de violencia aumentan, así como los suicidios, las enfermedades mentales, la esquizofrenia, el desamor, la dificultad para relacionarse con la gente y con la vida.

Hay que empezar el nuevo milenio, siglo, o lo que sea, con la idea de que a pesar de todos los adelantos, no estamos en la cúspide del conocimiento, no hemos llegado a ser dioses, aunque estemos pecando al sentirnos dioses, dominadores del mundo y de la vida. Estamos empezando a manipular la genética, y seguimos destruyendo  el planeta de una manera cada vez más desastrosa.

Hay que buscar alternativas, algunas a través de la música, a través de la búsqueda de los sonidos primigenios, los sonidos ancestrales, los sonidos orgánicos que no se contraponen a los tecnológicos. No son mundos aparte, sino partes de un mismo mundo. Esa sería una propuesta musical; no perderse en los laberintos de la tecnología, sino recuperar la práctica orgánica y también el equilibrio emocional en este mundo incomprensible.”




Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s