Molise, 2008.
Regresé después de casi treinta años, un invierno. Buscaba recuerdos; huellas del niño que corría en verano por los olivos, contaba semillas de girasol, nadaba en los depositos de trigo y jugaba con los cascos de los aliados escondidos en el desván. Instantes congelados. Hacía frío.
Son imágenes que parecen sueños. Bien se ve que tus recuerdos mezclan lo onírico, con la fantasía, con lo imaginado.
Estas fotos me hacen recordar ese poema de Mario Benedetti:
Dicen que la avenida está sin árboles
y yo no soy quien para ponerlo en duda
¿acaso no estoy yo sin árboles
y sin la memoria de esos árboles
que según dicen, ya no están?
Felicidades por tu trabajo y por este blog que comienzas.