In memoriam

AURA MARINA ARRIOLA
31 de mayo de 1937 – 15 de febrero de 2007

Texto publicado en Diario de Campo. Boletín interno de los investigadores de área de antropología, núm. 90, Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), México, enero – febrero de 2007.

 

Aura Marina Arriola

La verdad es siempre revolucionaria
Antonio Gramsci

Es preciso tener caos dentro de sí para dar a luz estrellas danzantes
Friedrich Nietzsche

Aura Marina Arriola, investigadora de tiempo completo de la Dirección de Etnología y Antropología Social (DEAS) del Insti­tuto Nacional de Antropología e Historia (INAH), falleció el pasado 15 de febrero, a causa de un infarto al corazón, en el momento en que regresaba a casa, después de haber asistido a una reunión del INAH en el Museo Nacional de Antropología de la Ciudad de México.

Es muy reciente su fallecimiento como para separar los hilos del dolor de los de su historia, su trayectoria académica, profesional y política, su aporte y sus sueños, como para tejer una semblanza más ordenada y completa de esta antropóloga guatemalteca que cursó la carrera de Etnología en la ENAH cuando ésta aún se encontraba en la calle de Moneda, a finales de los años cincuenta.

Para muchos colegas y amigos de Aura Marina que no han leído la autobiografía que ella escribió hace algunos años y que fue publicada en Guatemala como acto de responsabilidad con su pueblo y su historia, la información que trascienda a raíz de su fallecimiento o bien a través del internet puede, sin duda, causar alguna sorpresa.

Pequeña, sencilla, austera y profundamente comprometida con sus principios, fue una mujer consecuente y coherente con su pensamiento hasta el último instante. Defensora de sus ideas y de profunda visión crítica, tuvo siempre una gran plasticidad de pensamiento, lo que le permitió mantenerse abierta a las voces de otras generaciones y otras latitudes. Poseedora de una gran discreción sobre su vida, -que por momentos le fue necesaria para sobrevivir- al mismo tiempo constituyó una característica personal: no le gustaba alardear de lo vivido, aunque estuviera profundamente orgullosa de lo hecho, simplemente vivía con intensidad el presente, convencida hasta el último momento de que un futuro mejor es posible.

Hace algunos años Aura Marina expresó en una entrevista: “…nunca he sido sectaria. Concibo que si se es democrático se puede tener amigos que piensan diferente y sostener relaciones de mutuo respeto. He sido amiga de muchas personas en México, Guatemala e Italia con las que me ligan relaciones de amistad que han sido de toda la vida y en todas las circunstancias. Eso no tiene que ver con el sectarismo, el dogmatismo, la instrumentalización de las personas; mucho menos con los métodos stalinistas de destrucción de quienes opinan diferente, ni con el autoritarismo, ni la falta de respeto por la diversidad”.

Antropóloga que en los últimos años estuvo dedicada de manera apasionada al estudio de la frontera de México con Guatemala, se adentró en el análisis de los procesos migratorios, los movimientos sociales, la religiosidad popular, el racismo y la identidad  de regiones como el Soconusco en estudios comparativos con otras realidades del mundo.

Fue una mujer que tuvo destacada participación en la lucha revolucionaria guatemalteca desde los inicios de los años sesenta. Aura Marina jugó un papel crítico fundamental en la revisión que dio paso a un cambio en la estrategia de las primeras guerrillas guatemaltecas, después del fracaso del foco guerrillero en los años sesenta; así mismo planteó y argumentó en el seno del movimiento revolucionario de su país la importancia del papel de los pueblos indígenas en su lucha por la emancipación, contribuyendo a fundamentar una estrategia que abrió grandes senderos a las fuerzas populares de esa época.

Su militancia política la llevó a “ser testigo de los grandes bombardeos en Hanoi en l967; de los desfiles en Pekín en plena revolución cultural; a colaborar con el periódico italiano Il Manifesto desde su fundación; a participar en el debate teórico de la izquierda europea de la época; a estar presente en la Conferencia de Solidaridad de los Pueblos  de África, Asia y América Latina, la Tricontinental en Cuba y a emprender largas travesías desde la Habana, vía Praga, pasando a nado por el río Suchiate para llevar las cartas del Che Guevara a los campamentos guerrilleros en las montañas de Guatemala”.

Únicamente en la intimidad familiar resonaban los nombres de Alberto Moravia, Dacia Maraini, Bernardo Bertolucci, Pier Paolo Pasolini, Costa Gravas, Ives Montand, Simone Signoret, Lelio  Basso, Ruy Mauro Marini, Julio Cortázar, Jane Fonda, Costa Gavras, Joris Ivens, Darío Fo, Santiago Carrillo, Irene Papas, Arthur London, Otto René Castillo, Michel Leiris, Carlo Levi, Fidel Castro, Ben Barka, Amílcar Cabral, Turcios Lima, Marco Antonio Yon Sosa, Alaíde Foppa, Severo Martínez que Aura Marina recordó en sus memorias. Son sólo algunos de quienes conoció en aquellos años de lucha por Guatemala.

Mujer apasionada por la antropología, la política, la discusión, el estudio, la investigación, el cine, la poesía y la narrativa. De su producción teórica destacan sus libros La religiosidad popular en la frontera sur de México, México, 2003. Identidad y racismo en este fin de siglo, Guatemala, 2001. Ese obstinado sobrevivir. Autoetnografía de una mujer guatemalteca. Guatemala,  2000. Tapachula “la perla del Soconusco” ciudad estratégica para la redefinición de las fronteras.  Guatemala, 1995. Spagna 1976. Le radici del futuro. Italia, 1976. Che Guevara, la sua vita, il suo tempo. Italia, 1976; estos dos últimos publicados con el seudónimo de Agustín Monteforte y Guatemala. La via della guerriglia, en coautoría con Ricardo Ramírez De León, Italia, 1969.

Con orgullo, quiero compartir las últimas palabras expresadas por mi madre en su autobiografía “Puedo decir con mucha alegría, al final de mi camino, que he participado no como espectadora, sino como actora, en el quehacer histórico y que he amado con pasión todo lo que me ha rodeado, ¿qué más puedo pedirle a la vida?”.

Su memoria deja como ejemplo que la sencillez y la tenacidad son las mejores herramientas para esculpir la inteligencia.

Ricardo Ramírez Arriola

Ciudad de México, 27 de febrero de 2007.

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